Contextualismo Funcional

El Contextualismo Funcional es una perspectiva científica que tiene como objetivo el incremento de la frecuencia y variedad de comportamientos útiles para mejorar la condición humana. Observa el comportamiento humano (conducta) desde su contexto y, desde esa perspectiva, el comportamiento de todo el humano. Es decir, al ver a alguien caminar (conducta) por la calle (contexto), se ve a todo un ser humano caminando, no a una mente y un cuerpo separados, o a un cerebro y los músculos diferenciados. El Contextualismo Funcional entiende al comportamiento humano desde su contexto, donde el comportamiento es la totalidad de la acción del humano. Para aliviar el sufrimiento humano y mejorar la condición humana, se busca predecir e influir el comportamiento con precisión (la menor cantidad de conceptos posibles), amplitud (estos conceptos deberían poder aplicarse a través de múltiples contextos como el hogar, escuela y trabajo), y profundidad (estos conceptos deben poder aplicarse genéticamente, psicológicamente, sociológicamente y antropológicamente). El Contextualismo Funcional está ampliamente relacionado con el pensamiento de Charles Darwin en el sentido de que considera la forma en que relaciona su forma física y su comportamiento a partir de su interacción con el ambiente. Desde esta perspectiva, tres procesos básicos moldean la evolución de un organismo viviente: variabilidad (física y conductual), consecuencias (como la vida o la muerte, o el éxito en la reproducción), y herencia (desde la cual, los cambios exitosos tienden a replicarse y heredarse a las futuras generaciones).

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La Perspectiva Conductual Contextual del Lenguaje

La Teoría de los Marcos Relacionales (RFT) es un modelo sobre la forma en que las personas aprenden el lenguaje y el pensamiento. En esta, se considera al lenguaje como una acción de la totalidad del organismo humano, no como una actividad “mental”, y su principal objetivo es la comprensión de la “función” del lenguaje (y pensamiento), no el estudio de la precisión con que las palabras describen lo que representan o sirven para categorizarlo; así, las pregunta fundamentales son: Como individuo, ¿este discurso (esta forma de hablar o lenguaje) es útil para moverme hacia donde quiero llegar en la vida?; Como sociedad, ¿este discurso es útil para dirigirnos hacia la prosperidad o nuestra destrucción? La RFT aporta una explicación conductual del lenguaje en vez de usar términos mecanistas como “memoria a corto plazo” para describir las partes de la mente, o “área de broca” para describir su ubicación en el cerebro.

Así, se asume que el lenguaje es una actividad social y que evolucionó en los humanos por su utilidad para la sobrevivencia y reproducción del grupo. Ya que el lenguaje es social, se actúa desde la perspectiva del “yo” que le habla a un “otro” (diálogo) o a “sí mismo” (pensamiento); ya que el lenguaje funciona muy bien para agrupar objetos en categorías, eventualmente permitió dividir al “yo” en partes como “alma”, “cuerpo” y “mente” sin que esto represente una división formal detectable en el mundo físico.

El lenguaje es increíblemente variado; tiene consecuencias (a veces de vida o muerte) y fácilmente se hereda a futuras generaciones. Esta evolución ha permitido crear “cultura”: tecnología, arte, costumbres, etc. Algunos de los productos del lenguaje han ayudado a la prosperidad de la humanidad, mientras que otros han resultado en su daño y del planeta en que se vive.

El conflicto humano

Una parte importante del lenguaje es la clasificación de objetos en categorías, y clasificar objetos en las “categorías correctas” es muy importante en nuestra cultura. Las personas se involucran en discusiones acaloradas (y a veces en peleas físicas) sobre quien está en lo correcto y quien en lo incorrecto sobre la forma en que el mundo está organizado. El lenguaje tiene el riesgo de hacernos quedar “enganchados” en discusiones mientras el mundo arde frente a nuestros ojos; las personas podemos confundirnos tanto con nuestro propio lenguaje que se nos olvida que el lenguaje representa al mundo y no es el mundo. La Terapia Conductual Contextual busca ayudar a las personas a notar las consecuencias de sus acciones en el mundo real y respecto a lo que valoran como importante gracias al lenguaje.

La Terapia Conductual Contextual

Quedarnos atrapados en nuestros propios pensamientos puede llevarnos a perder flexibilidad. Es decir, perder la habilidad para elegir cuando persistir con una acción o cuando desistir y derivar nuevos comportamientos que puedan funcionar mejor para lograr un efecto deseado. Está diseñada para sacarnos de nuestra mente y ayudarnos a notar las consecuencias de nuestra conducta, de forma que pueda varias y reproducirse cuando esto sirve para acercarnos a que o quien es importante para nosotros. Estas terapias combinan el Contextualismo Funcional con los recientes avances del Análisis Experimental de la Conducta y la Ciencia Evolutiva para desarrollar paquetes de tratamiento que ayuden a las personas a tener la flexibilidad suficiente para dirigir sus vidas de una forma que les de sentido, valor e importancia.